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Bodegas y enoturismo

Cómo visitar bodegas de La Rioja sin coche

6 de septiembre de 2026 4 min de lectura Taxium · Logroño

Se puede recorrer La Rioja de bodega en bodega sin que nadie del grupo se quede mirando el vaso. Solo hay que ordenar tres cosas: cuántas visitas caben en un día, cómo se reservan y quién conduce.

0Bodegas como máximo en una jornada, y solo si están cerca entre sí
0Lo que dura una visita con cata, contando el retraso de siempre
0De Logroño a Haro; a Laguardia, la mitad

Cuántas bodegas caben en un día

Dos con calma, tres si el día empieza temprano y las bodegas están cerca entre sí. Una visita con cata dura entre hora y media y dos horas, y entre bodega y bodega hay que contar desplazamiento, aparcamiento y el margen que siempre se come la conversación. Cuatro visitas en una jornada es, casi siempre, una mala idea: se llega tarde a la última y se disfruta la mitad.

Si además quieres comer bien —y en La Rioja se come bien— reserva la comida entre la segunda y la tercera visita y déjale dos horas reales.

Interior de un calado con hileras de barricas de roble
Muchas visitas terminan bajo tierra: los calados mantienen entre 12 y 14 grados todo el año. Conviene llevar algo de abrigo aunque fuera haga 35.

Las tres zonas y cómo se combinan

Rioja Alta

Haro, Briones, San Vicente de la Sonsierra, Nájera. El Barrio de la Estación de Haro concentra varias bodegas históricas a distancia de paseo, lo que lo convierte en la opción más cómoda si quieres dos visitas seguidas sin volver a coger el coche. Desde Logroño son unos 40 minutos.

Rioja Alavesa

Laguardia, Elciego, Samaniego, Villabuena. Es la zona con más bodegas visitables en menos kilómetros y la que concentra la arquitectura contemporánea que sale en todas las fotos. Desde Logroño, entre 20 y 30 minutos.

Rioja Oriental

Aldeanueva de Ebro, Alfaro, Calahorra. Menos transitada, con bodegas más pequeñas y menos cola. Está a unos 45 minutos de Logroño hacia el este.

La combinación que mejor funciona es no mezclar: elige una zona por día. Cruzar de la Alavesa a la Oriental en la misma jornada significa pasar más tiempo en la carretera que en las bodegas.

Copa de vino tinto sobre una mesa de madera con viñedo desenfocado al fondo
La cata es el motivo del viaje. Que alguien tenga que rechazarla para poder volver a casa es, exactamente, el problema que hay que resolver antes de salir.

Reserva primero las bodegas y después cierra el transporte. Al revés se acaba encajando el día a la fuerza.

Cómo se reservan las visitas

Casi ninguna bodega admite visitas sin cita. Cada una fija sus horarios, sus idiomas y su precio, y muchas cierran los domingos por la tarde y los lunes. La reserva se hace directamente con la bodega, por su web o por teléfono.

Temporada alta

Primavera, la vendimia de septiembre y octubre, y cualquier puente. En esas fechas las visitas se llenan con semanas de antelación: si viajas entonces, reserva antes de cerrar el hotel.

El problema de siempre: quién conduce

Una ruta de bodegas sin conductor designado no es un plan, es un sorteo. Las alternativas reales son tres, y no dan el mismo resultado.

Limitado

Transporte público

  • Lo más barato si sois uno o dos
  • Las bodegas suelen estar fuera del pueblo
  • Los horarios no encajan con las visitas

Sirve para llegar a Haro. No para hacer una ruta.

A medias

Alguien del grupo conduce

  • Coste cero
  • Libertad total de horarios
  • Uno se queda sin catar

Funciona, pero alguien renuncia justo a lo que habíais venido a hacer.

Recomendado

Vehículo con conductor

  • Todo el grupo junto, en un solo coche
  • El coche espera durante la visita
  • Se adapta si una bodega se alarga

Lo que usan casi todos los grupos de más de cuatro personas.

Carretera comarcal vacía atravesando viñedos y colinas
Entre bodega y bodega hay campo, curvas y poco tráfico. Es la parte del día que se disfruta mucho más de copiloto.

Qué llevar y qué tener en cuenta

  • Calzado cómodo: en muchas bodegas se camina por calados y viñedos.
  • Abrigo ligero incluso en verano: los calados están a 12-14 grados todo el año.
  • Si compras vino, mejor al final del recorrido; si vas con conductor, el maletero resuelve el problema desde la primera parada.
  • Si alguien del grupo usa silla de ruedas, pregúntalo al reservar cada bodega: no todas son accesibles, aunque cada vez son más.

Dudas que nos llegan por WhatsApp

¿Podéis reservar vosotros las bodegas?

No: cada bodega fija sus condiciones, horarios e idiomas, y la reserva tiene que ir a nombre de quien visita. Lo que sí hacemos es ajustar la ruta a las horas que te confirmen.

¿Cuánta gente cabe?

Ocho pasajeros más el conductor. En configuración adaptada, cinco pasajeros y una silla de ruedas.

¿Y si nos alargamos en la última bodega?

No pasa nada: el coche está ahí. Es la diferencia principal con un traslado suelto o con el transporte público.

En resumen

Dos o tres bodegas, una sola zona, visitas reservadas con antelación y alguien al volante que no sea del grupo. Con eso, un día de bodegas en La Rioja sale bien casi siempre.

Ruta de bodegas por La Rioja con conductor

Dos o tres bodegas, una sola zona y nadie del grupo sin catar. Nos dices la fecha y te devolvemos ruta y precio cerrado.

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